¿Carrera tecnológica? Mi experiencia en un Hackathon

Antes de comenzar con mi experiencia personal, empezaré diciendo ¿Qué es un Hackathon?

El término “hackathon” es una palabra compuesta, una fusión de “hacking” y marathon”, la primera palabra no se refiere a un sentido delictivo, claro, si no a la resolución de problemas técnicos de una manera innovadora y poco convencional. Por otro lado, el término “marathon” se refiere a eso mismo, se da en un período de tiemplo limitado, en unas pocas horas o días los participantes tienen que crear un código de software utilizable, por lo tanto entendemos la palabra “hackathon” como una carrera agotadora para desarrollar aplicaciones.

Y aquí es justo cuando comienza mi experiencia. ¿Qué idea innovadora podía tener yo cuando centenares de personas más iban a participar? Pero a veces hay que lanzarse al vacío y no pensar en que ganar el premio es lo más importante, sé que los que estéis leyendo esto diréis <<eso dicen los que pierden>>, pero como siempre ha dicho mi padre <<él no ya lo tienes, sin embargo el camino es un aprendizaje sea para mal o para bien>>.

Al principio, era un “Alma libre” así  llamaban a las personas que estaban solas, pero enseguida formamos un grupo de cinco, y que casualidad que dos de ellos eran de Burgos, uno de Valdepeñas y por último de Puertollano, ¡Igual que yo! y aunque parezca una tontería eso me hizo sentirme en casa, aunque no nos conociésemos de nada.

La cosa no empezó bien, no os voy a engañar, todos estábamos un poco perdidos, cinco personas que no se conocen de nada, con diferentes ideas de proyecto ¿presencial u online?, estudiando diferentes ciclos que poco tenían que ver unos con otros, y por supuesto diferentes caracteres. Pero poco a poco la idea fue cogiendo forma, mezclando cosas de unos y otros, y como resultado una idea que a nosotros, por lo menos, nos gustaba.

Siguiente problema con el que nos encontramos ¿Qué era exactamente lo que teníamos que hacer? puede parecer muy sencillo, porque para eso nos daban “micro-píldoras”, es decir, talleres donde nos enseñaban herramientas para ayudarnos a desarrollar el proyecto, sin embargo, no lo teníamos tan claro, había gente que ya tenía experiencia en hackathons y al principio creo que todos pensamos ¿Qué hacemos aquí? pero gracias a que éramos diferentes seguimos adelante, Lucas aportó tranquilidad, Isma diversión, Laura seriedad, Tania paciencia y yo cabezonería, no me gusta dejar las cosas a medias.

Nos distribuimos las tareas, hablamos con mentores que nos ayudaban a enfocar nuestro proyecto, hacíamos constantemente videollamadas, acudíamos a las ” micro-píldoras”, etc. Apenas teníamos tiempo para comer, pero mereció la pena o al menos para mí.

Aprendí muchas cosas, y no solo profesionalmente si no personalmente. Por un lado, en el sentido profesional aprendí a ser proactivo, es decir, tener iniciativa es esencial y ser capaz de tomar decisiones dentro de un rol. En mi caso era la capitana, y aunque al principio pensé que eso era una tontería, más tarde me di cuenta de que todos pedían mi opinión y que era la responsable de organizar al grupo, no obstante  todos aportaban sus ideas  y daban su aprobación, ya que en eso consiste el trabajo en equipo.  Puse en práctica los conocimientos adquiridos en mi ciclo, como por ejemplo saber identificar nuestro público objetivo, los objetivos a conseguir, los recursos humanos y materiales que vamos a necesitar, cuáles van a ser nuestros costes fijos y variables o las fuentes de ingresos que vamos a tener.

Por otro lado, personalmente aprendí muchas cosas sobre mí, cosas que seguramente me han dicho mil veces mis amigos, pero que no le daba importancia o pensaba que exageraban. Por ejemplo, lo perfeccionista que puedo llegar a ser, o lo mucho que me cuesta delegar debido a esa perfección. Aprendí que no me supone un problema trabajar bajo presión, si no que eso me hace estar más concentrada y al hacerlo por primera vez  con un equipo supe cuales eran mis puntos fuertes y débiles.

Por último, quería aprovechar la ocasión para agradecer a los miembros de mi equipo, Lucas, Isma, Laura y Tania, el duro trabajo y el esfuerzo que han realizado pese a mis constantes retoques finales y a mis <<No me termina de convencer, le falta algo>>, porque como ya he dicho antes, en esta experiencia he aprendido lo perfeccionista que puedo llegar a ser.

A su vez, quiero agradecer a la organización de FP innovación y a la Fundación Bankia (Dualiza) su compromiso con este proyecto, el I Hackathon Nacional para Alumnado de FP, “FP PRO”, y su confianza con el alumnado de formación profesional.

Un comentario

  1. ¡Hola! Soy Lorena Ayud, formo parte del equipo organizador del Hackathon FP PRO… ¡Nos ha llegado tu post y no he podido evitar escribirte!

    Tu post ha llegado hasta todo el equipo, incluidas las instituciones FP Innovación y Dualiza Bankia: ¡nos encanta que hayas compartido tu experiencia!

    Sin duda esto que comentas es la esencia de un hackathon, no es el ganar, sino el proceso, ese camino al que tu padre siempre hace referencia.

    Un saludo y esperamos seguir en contacto.

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